HISTORIA

01-historia2Después de tener un Snap Dragon – un velero de fibra, de nueve metros de eslora y con dos orzas que hacían de la ceñida una utopía náutica, mi padre adquirió el Augusta en el año 1996. Hijo y hermano de carpinteros, era lógico que se decantara por los barcos de madera, igual que un servidor. El barco fue construido en South on End Sea, SE de Inglaterra, en el año 1955, diseñado por el renombrado Maurice Griffiths. Desconocemos quien fue el primer armador del barco, pero ya que el citado diseñador dibujaba barcos por encargo era fácil imaginar qué requirió: un velero ketch de 12 metros, con bañera central (era una piscina), y que primase el espacio y el confort en el interior. La cabina del salón era amplia y muy alta; en el lavabo cabían dos personas (con la suficiente intimidad para compartirlo); la cocina, eso sí, era para un solo cocinero. En el camarote de proa había una cama de matrimonio amplia para un velero de esas dimensiones, cajones y un mini armario. Al camarote de popa se accedía por la bañera y constaba de dos literas, una por banda. Es un barco de quilla corrida con lanzamientos moderados a proa y popa. Tiempo después, gracias al ingeniero de la restauración actual, descubrimos que el barco había tenido una orza abatible. El barco navegaba bien: era tranquilo – por pesado, y seguro, de maniobra fácil, a pesar de no tener enrolladores. Era muy sencillo de equilibrar con la mesana. Con ésta en su sitio y la rueda trincada, con un cabo, en el ángulo adecuado el Augusta parecía un tren de madera sobre raíles. A pesar de su aparente sobrepeso – 16 toneladas – necesitaba poco más que una brisa para empezar a trotar.

Pasaron unos cuantos años, muchas manos de barniz, y ocurrió lo imposible e inexplicable: Poseidón y Eolo decidieron que el Augusta sobreviviera.